SAMODE
Al estar realizando el clásico triangulo de oro de La India, no podíamos dejar de visitar el pueblo de Samode, el cual se encuentra a unos 250 kilómetros de Nueva Delhi y a tan solo 40 kilometros al norte de Jaipur, en el Estado de Rajastan. Fundada hace siglos y gobernada históricamente por los nobles Rawals de Samode (titulares pertenecientes al clan de los Rajputs Kachwaha), destaca por su rica arquitectura patrimonial, sus paisajes colindantes con las colinas Aravalli y sus vivas tradiciones artesanales.
Pasear por Samode nos permitió observar la rutina local sin artificios, además de tomar preciosas fotografías. Casi cualquier callejón orientado al oeste o al norte te ofrecerá encuadres fotográficos donde los edificios de colores cálidos del pueblo se recortan contra las colinas Aravalli y las viejas murallas del antiguo fuerte en la cima.
El principal atractivo turístico del pueblo es el Palacio de Samode, una una majestuosa edificación del siglo XVI que combina el arte y la arquitectura tradicional de los Rajput con la influencia mogola (estilo indo-sarraceno). Originalmente construido como un fuerte de piedra arenisca roja, en el siglo XIX fue transformado en un opulento palacio residencial por los nobles locales (Rawals) y hoy en día funciona como un reconocido hotel histórico de lujo. En su interior y alrededores se pueden encontrar estancias históricas deslumbrantes, patios tradicionales y comodidades exclusivas.
Los patios interiores cuentan con delicados arcos, fuentes encantadas, paredes decoradas con mosaicos y coloridas buganvillas. Los balcones y patios privados de las antiguas habitaciones reales se asoman directamente a estos espacios abiertos.
Además, los jardines tienen una extensión de 20 hectáreas, con paseos sombreados, fuentes de agua, plantas ornamentales y abundante vegetación que contrasta con el entorno árido de las colinas.
Sheesh Mahal (Salón de los Espejos): Una de las salas más impresionantes del recinto. Sus paredes y techos están completamente cubiertos con mosaicos intrincados hechos de espejos importados de Bélgica, laca y coloridos frescos antiguos que destellan al reflejar la luz.
Durbar Hall (Salón de Audiencias): Un majestuoso salón de techos altos decorado con columnas talladas y galerías pintadas minuciosamente a mano. Cuenta con antiguos frescos y retratos reales que narran la historia de los nobles de Samode.
Sultan Mahal: Otra magnífica cámara conocida por sus espectaculares murales que reflejan escenas de caza, mitología y la vida de la corte real de Rajastán.
Y como colofón a nuestro paso por el Palacio, fue comer allí mismo, en uno de sus impresionantes salones. Especialidades auténticas de Rajastán y sabores tradicionales del norte de La India elaborados con especias locales y productos frescos fueron ese broche perfecto a la visita.











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